sábado, 17 de octubre de 2009

Extraño mirarme en tus ojos conociéndote cada reacción, cuánto extraño tu abrazo en las noches. Sentirte cerca de mi corazón. Extraño sentir el deseo de amarte otra vez, zambullirme en tus brazos, sentir la pasión que tiembla tu voz, conocer tu olor, cada rincón tuyo recorrerlo llena de inmensa pasión. Extraño tus caricias atrevidas, fuera de hora. Extraño la forma de hacerte el amor. Extraño el sabor de tu piel extaciada, tus susurros, tu gemir, tu voz. Extraño compartir contigo esos grandes planes. Soñar con castillos, con viajes y compartir aveces alguna decepción, acariciar tu pelo, besarte los ojos y hacerte sentir que es solo tuyo mi amor. Extraño escuchar el tono de tu risa. Verte feliz ante alguna situación, mirarte cómplice de alguna “travesura” y llorar de risa en la habitación. Pero de todas estas cosas; la que más extraño, es oír de tu boca ese tono de voz que con un susurro dulce cada instante me decía: “te amo, sos mi amor, mi único amor

No hay comentarios:

Publicar un comentario